Síndrome de Urías

Solemos trabajar con Genogramas y Ecomapas porque son instrumentos que nos ayudan a encontrar la palanca que nos permite mover hacia el cambio.Hoy vamos a relataros algo que nos acontenció recientemente.

En uno de los últimos grupos de Supervisión de Casos que tuvimos, se planteó una cuestión que quedó pendiente. Debatíamos de la importancia del grupo de referencia de un joven había sido “expulsado – abandonado” del grupo parroquial al que pertenecía.
Brevemente, la situación era como sigue:

Javier, 21 años, es un brillante estudiante de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Zaragoza. De hecho cursa los estudios de Filosofía que comparte con el último año de Magisterio. Es activista de un grupo parroquial en una parroquia del Centro de Zaragoza. Ha tenido novia hasta hace unos cuatro meses, pero se han dado “un tiempo”. Últimamente se encuentra raro: se ha vuelto taciturno, con algunos brotes de rabia, cuando menos se lo espera, cuando hasta hace bien poco era un “chico modelo que no daba para nada que hablar, siempre dispuesto para todo”.

Su madre le ha pedido que vaya a una psicóloga, que ella conoce, puesto que ella misma ha sido ayuda a superar un “bache” que había tenido. Han mantenido cuatro sesiones y en todas ellas Javier, llega, se sienta, baja la cabeza y apenas habla, es la psicóloga quien pregunta y él responde, a veces, con monosílabos.

La persona que presenta esta situación es una alumna en prácticas que está con esta psicóloga, le ha permitido presentar la situación (por supuesto los datos se han cambiado) porque siente que no puede llegar a él, en este momento, “que hay algo que se le escapa”, y quiere ver si en el grupo de Supervisión podemos darle algunas pistas que le ayuden a poder mejorar su intervención.

Después de varios comentarios e ideas muy provechosas ya estábamos a punto de concluir, un integrante del grupo dijo: “el síndrome de Urías”, …

¿El síndrome de Urias?

Nos comentó que en una ocasión había leído algo al respecto, pero que no se acordaba mucho de aquello, pero que este caso le había vuelto a recordar aquella lectura. El resto del grupo no habíamos hablado para nada del tema religioso, pero recordando algunas cosas, le dije que podríamos enfocar la situación también teniendo en cuenta este hecho.
¿Quién fue Urías? La historia se recoge en el Antiguo Testamento. El rey David, estaba apasionadamente enamorado de la mujer de Urías, había mantenido relaciones con ella y esta esperaba un hijo suyo.

Urías era un general, muy fiel, del ejercito de David, era hitita (un extranjero en el ejercito, un mercenario, podríamos decir). David le ordenó ir en la primera línea de la batalla y mandó a los oficiales y soldados que en un momento determinado, lo abandonasen en el campo de batalla, y así el enemigo lo matase.

Si alguien ha visto la película 300 comprenderá que eso significaba la muerte segura, porque los soldados, en aquel tiempo, dependían unos de otros de tal manera, que perder a uno de ellos, era perder la protección total.

No sabemos lo que pasaría por su cabeza, en el momento de quedarse solo frente al enemigo, supongo que una mezcla de sentimientos se habría apoderado de él: confusión, incomprensión traición, temor, …

Así que propusimos que se explorara esta parte de la vida de Javier, su grupo de referencia, del que no sabíamos nada. Puesto que puede que una crisis personal y/o espiritual le esté sobrevolando, lo mismo que a muchos otros cristianos o pertenecientes a grupos, esta situación esté en su vida. Y ocurre, a menudo, que al buscar apoyo, ayuda, en los grupos (eclesiales, en este caso), no la encuentran. Y no solo eso, sino que se encuentran con incomprensión, marginados, … rechazados, abandonados por aquellos que más esperaban ayuda.

Hemos propuesto que se explore esta parte de la historia de Javier y ver la importancia que tiene en él esta parte de su vida. Y ver la posibilidad de ayudarle en encontrar caminos para la independencia y autonomía.

PD
En otras entradas iremos aclarando algunos conceptos que hemos tratado en este pequeño artículo.

Ley de Mediación Familiar Aragón

Comenzamos la serie sobre mediación con la Ley aragonesa de Mediación Familiar.

En su preámbulo se recoge:

La mediación familiar desarrolla las posibilidades de actuación de las personas  favoreciendo el diálogo, el acercamiento y la comprensión, para llegar a soluciones pactadas por las partes que al final suponen un mayor beneficio para todos los miembros de la familia, sobre todo para los menores y las personas más vulnerables.

Tampoco debe olvidarse que los problemas tratados a través del proceso de mediación no suelen evolucionar a formas más controvertidas de resolución, evitando y previniendo en muchas ocasiones situaciones familiares de malos tratos.

El artículo 4 de la mencionada Ley establece que los progenitores podrán someter sus discrepancias a mediación familiar, con carácter previo al ejercicio de acciones judiciales.
Añade que, en caso de presentación de demanda judicial, el Juez podrá, a los efectos de facilitar un acuerdo entre los padres, proponerles una solución de mediación y también podrá acordar la asistencia de los progenitores a una sesión informativa sobre la mediación familiar si, atendiendo a las circunstancias concurrentes, estima posible que lleguen a un acuerdo. Asimismo, continúa el precepto señalando que, iniciado el procedimiento judicial, los padres podrán, de común acuerdo, solicitar su suspensión al Juez en cualquier momento para someterse a mediación familiar, acordándose dicha suspensión por el tiempo necesario para tramitar la mediación.

En el artículo  5. Conflictos susceptibles de mediación familiar. Se dice

  1. La mediación regulada en la presente Ley podrá referirse a cualquier conflicto familiar surgido en el ámbito del Derecho privado.
  2. Específicamente, la intervención del mediador familiar tendrá por objeto alguno de  los siguientes aspectos:
    • Conflictos nacidos como consecuencia de una ruptura de pareja, existan o no menores afectados.
    • Controversias relacionadas con el ejercicio de la autoridad familiar o, en su caso, patria potestad y del régimen de guarda y custodia de los hijos.
    • Diferencias en lo relativo al régimen de relación de los menores con sus hermanos, abuelos y otros parientes y personas allegadas.
    • Situaciones derivadas de crisis de convivencia en el seno del matrimonio o de la pareja.
    • Desavenencias referentes a las relaciones entre personas mayores y sus descendientes.
    • Conflictos entre los miembros de la unidad familiar donde sea de aplicación la normativa de derecho internacional.
    • Los datos de las personas adoptadas relativos a sus orígenes biológicos, en la medida que lo permita el ordenamiento jurídico, alcanzada la mayoría de edad, o durante su minoría de edad representadas por sus padres o quienes ejerzan su autoridad familiar.

Salvo en los supuestos debidamente justificados, en los que esté en peligro la vida o la integridad física o moral de la persona adoptada, no se podrá facilitar la identidad de los padres biológicos en tanto en cuanto no se disponga de la autorización expresa de estos.

    • Problemáticas referidas al Derecho civil patrimonial o a la empresa familiar.
    • Cuestiones relacionadas con las sucesiones por causa de muerte.