El ser del mediador

Durante algún tiempo he recogido ideas sobre las que un mediador debe trabajar para el ejercicio de la mediación. Sin ser exhaustivo voy a plantear unas cuantas en las que la mayoría de los autores están de acuerdo.

  1. Trabajar en la imparcialidad: abstenerse de mostrar juicios sobre lo que es correcto o incorrecto, no forzar a las partes a tomar ninguna acción o decisión en particular, dejar de lado los propios intereses y necesidades.
  2. Mantener una escucha activa: mostrar interés en entender a las personas, escuchar el lenguaje verbal y reconocer el no verbal para identificar la información importante y los sentimientos que están en juego.
  3. Mostrar habilidades de comunicación que generen la apertura de un espacio de diálogo: comunicarse de manera clara, con respeto y de forma asertiva; parafrasear las ideas, reflejar los sentimientos que están en juego y realizar preguntas que abran posibilidades.
  4. Poseer herramientas que potencien la posibilidad de llegar a un acuerdo: por ejemplo, establecer claramente el encuadre de la mediación, crear un entorno física y emocionalmente seguro, definir de manera conjunta con las partes la situación problemática. Tener la capacidad de separar a las personas del problema, señalar los posibles beneficios de la resolución de conflicto, los intereses, las alternativas y los compromisos. Contar con técnicas y estrategias para el manejo de emociones intensas y para intervenir en los bloqueos durante el proceso de mediación.
  5. Empatía: es la comprensión de los sentimientos de otra persona. Esta capacidad cognitiva de sentir lo que otra persona puede percibir permite una mejor comprensión del compor- tamiento, de las necesidades y de la toma de decisiones de los otros.
  6. Creatividad para manejar cada mediación como un proceso único: reconocer las diferencias de cada contexto y mantener las habilida- des de comunicación adecuadas siendo flexible y determinando las mejores estrategias para cada situación.
  7. Mantener la información que surge durante la mediación en estricta confidencialidad. Indicar a las partes todas las excepciones de la confidencialidad antes de que comience el proceso.
  8. Poseer un interés genuino en el proceso de mediación: comprometerse en estar en la mejor disposición para mediar y reconocer que no siempre un proceso de mediación tiene éxito.
  9. Respetar los diferentes puntos de vista para promover el respeto entre las partes en disputa.
  10. Autoevaluar la propia actuación: reconocer los errores y buscar mejorar la práctica; mantener una actitud de búsqueda y de capacitación constante.

¿Qué es la mediación?

Hace unos días coloqué en este mismo blog una cita recogida del artículo 6 de la Directiva 2008/52 de la UE que hablaba del concepto de la mediación.

Hoy traigo la definición de la Oficina del Ombudsman de las Naciones Unidas:

La mediación es un proceso voluntario que se lleva a cabo con carácter confidencial, en el que una persona sin intereses creados, y que ha recibido la formación necesaria, a la que se denomina el mediador, presta ayuda a las partes para llegar a un acuerdo negociado en relación con una controversia o diferencia, y en el que las propias partes están en control de la decisión de zanjar la cuestión y los términos de cualquier solución.

 

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