Psicología – Luis Vilas Buendia

Las tres preguntas socráticas

Cuentan que un día alguien se acercó a Sócrates para hablarle de uno de sus estudiantes, reproduzco la conversación:

Sócrates, ¿sabe usted lo que acabo de oír acerca de uno de sus estudiantes?
Espera – le espetó el filósofo -. Antes de contarme nada me gustaría formularte tres preguntas. La primera tiene que ver con la verdad – anunció -, ¿estás seguro de que lo que vas a contarme es cierto?.
No – respondió el joven -, acaban de contármelo.
Es decir, que no sabes si es cierto o no – contestó Sócrates -. Ahora la segunda pregunta, que tiene que ver con la bondad: lo que vas a decirme de mi estudiante, ¿es algo bueno?.
– No, pero…
– Por lo tanto – interrumpió Sócrates -, ¿vas a decirme algo malo de otra persona, a pesar de no estar seguro de si es verdad o no?.
El joven, avergonzado, asintió. Sin embargo, al viejo filósofo aún le quedaba una pregunta por formular.
– La tercera pregunta tiene que ver con la utilidad – dijo Sócrates -. Lo que vas a contarme de mi estudiante, ¿será provechoso para alguien?.
– No, en realidad…
– Bien – continuó Sócrates -, lo que quieres contarme es algo que no sabes si es cierto, que no es bueno y que ni siquiera es de provecho para nadie. Entonces, ¿por qué hablar sobre ello? ¡Vete de aquí con tus infundios y bulos!.

La lección la podemos aprovechar o no.