El dinero público

Recientemente un alumno de la Facultad me planteó una serie de cuestiones sobre el uso de un bien escaso: el dinero. Y en especial sobre el dinero público. Después de un tiempo dándo vueltas a la cuestión voy a proponerme poner en este sito una serie de documentos que permitan una reflexión sobre el tema.

Comienzo con una noticia aparecida recientemente, la transcribo literalmente. El original puede verse aquí.
La Generalitat de Cataluña ha sido una de las últimas víctimas del chantaje de Ryanair. La low cost irlandesa se ha convertido en el único operador capaz de sacar rendimiento a la ingente cantidad de aeropuertos secundarios que hay en España.

Los cuatro pilares de su estrategia se basan en la amenaza mediática, la supresión de puestos de trabajo, la reducción de rutas, y el consecuente impacto negativo sobre el turismo. Con esta táctica, ha logrado hasta 80 millones de euros de dinero público en los últimos años.

1. Amenaza mediática

A última hora de la tarde del pasado 16 de febrero Ryanair convocaba a la prensa a un almuerzo a las 9 de la mañana siguiente en un hotel barcelonés. La convocatoria, algo precipitada, cogió a contrapié a todos los periodistas, pero también a la Generalitat: la low cost irlandesa anunciaba la ruptura de las negociaciones con el Ejecutivo catalán y la reducción en un 50% de su actividad en el Aeropuerto de Girona si no asumía las reivindicaciones de Ryanair.

La aerolínea lo tenía todo calculado y la argumentación preparada para dar que hablar. No entendían que se destinaran recursos públicos a una Spanair que no es rentable y en cambio se le negara la subvención que solicitaba para seguir operando en un aeropuerto que depende en un 90% de sus vuelos. El vicepresidente de la empresa, Michael Cawley, entregaba un dossier con las rutas que se eliminarían.

2. Supresión de puestos de trabajo

Para ganarse el favor de la sociedad, alertaba Cawley que se perderían 1.700 puestos de trabajo. Es un logro significativo por parte del nuevo Gobierno causar tal pérdida de puestos de trabajos y pérdidas en la industria turística tan solo unas semanas después de haber llegado, apostillaba en referencia al Ejecutivo de Artur Mas.

Tras varios meses de parálisis en las negociaciones, el nerviosismo se fue apoderando de las instituciones gerundenses. UGT cifraba en 500 el número de empleos que se suprimirían en las empresas que operan en el Aeropuerto de Girona.

3. Traslado de rutas a otros aeropuertos

A las puertas del verano se conoció que Ryanair había trasladado 88 frecuencias veraniegas de su oferta comercial de Girona a Barcelona. A mediados de agosto la aerolínea daba por rotas las negociaciones y reducía en otro 50% su actividad en el aeropuerto gerundense.

El pulso no quedaba ahí, y en paralelo Ryanair también anunciaba su marcha del Aeropuerto de Lleida-Alguaire (reclamaba triplicar las ayudas, de 600.000 euros a 2,2 millones de euros) y el cierre de su base de operaciones en Reus (Tarragona) porque la Generalitat, según Cawley, no estaba pagando lo pactado. La cuerda se tensaba y el Gobierno catalán, harto del chantaje, amenazaba con emprender acciones legales.

Todas sus amenazas iban acompañadas de una advertencia: Si ustedes no pagan, seguro que habrá cualquier otro aeropuerto europeo a pagarnos por instalarnos allí, venían a decir.

4. Destrucción del sector turístico

La presión pudo con el equipo de Artur Mas, que a mediados de junio anunció un principio de acuerdo por el que se comprometía a pagar 11,5 millones de euros por un mínimo de cuatro millones de pasajeros, además de ceder unos terrenos para construir un hotel y un hangar de mantenimiento junto a las instalaciones de Girona.

No era suficiente para Ryanair. A principios de julio, la aerolínea -consciente de la dependencia de los aeropuertos catalanes de su actividad- exigía 15 millones de euros anuales.

La Generalitat empezaba a aflojar en su pulso consciente del impacto negativo que podía tener la marcha de Ryanair en el sector turístico catalán. Las instituciones locales cifraban el impacto negativo en 300 millones de euros para Girona y en 500 millones de euros para Reus.

El temor a dañar uno de los sectores más importantes finalmente propició que el Ejecutivo catalán aflojara en sus posiciones, mientras que Ryanair también se mostró más laxa en las condiciones del acuerdo.

La compañía de bajo coste recibirá finalmente nueve millones de euros anuales (frente a los 15 millones que reclamaba) por garantizar un mínimo de tres millones de pasajeros en Girona y medio millón de usuarios en Reus. También recibirá los citados terrenos para construir el hotel y el hangar junto al aeropuerto gerundense.

Eso sí, Ryanair avisa: el acuerdo quedará en papel mojado si a Aena se le ocurre incrementar sus ya elevadas tarifas en 2012.

Ryanair ha seguido un esquema de acción similar en Alicante, donde sigue con su batalla mediática con Aena por el uso de las pasarelas. En el caso del Aeropuerto del Altet, la low cost amenaza con suprimir 18 rutas directas, 2 millones de pasajeros al año, 2.000 puestos de trabajo y 360 millones de euros en ingresos turísticos.

Esto trae a mi memoria una canción del grupo aragonés la Bullonera que se titula “La bolsa o la vida”, hablan de cosas tan actuales, reales y “continuas” como:

Al que roba en una casa / si lo pillan lo encarcelan; / al que especula con ellas / no hay guardia que lo detenga. Ya no van con palanqueta / ni pistola ni antifaz/ que tienen inmobiliarias / los ladrones de verdad”. Y más adelante, en la misma canción, escuchamos: “Dicen que la economía / se está poniendo fatal: / porque los obreros piden / que les suban el jornal. Lo dice la patronal, / lo dice y sabe que miente; / miente para conservar / sus privilegios de siempre…

Y ahora que los señores del ladrillo no se lo llevan parece que que los de las aeronaves si. Tal vez habría que recordar la letra de otra de sus canciones: “Venimos simplemente a trabajar”.

No hemos venido aquí para deciros / que está dura la vida aquí debajo; / para eso está el jornal, la ley, el palo: / por eso la miseria, el herido, el condenado”. (…) “Venimos simplemente a trabajar; / como uno más, a arrimar el hombro al tajo. / Esta es nuestra herramienta: nuestras voces. / Esta nuestra canción: nuestro trabajo”. (…) “Queremos cantar al campesino, / al obrero industrial, al estudiante, / a los hombres y mujeres de esta tierra, / todos juntos dando un paso hacia adelante. / Venimos a hablar, pues, sobre la vida / desde un lugar familiar para nosotros, / que es el mismo lugar que en todas partes / le reserva al oprimido el poderoso. / Venimos simplemente a trabajar…

Y nosotros tarareabamos el estribillo de la primera: “¡Ay, tachún, tararachun, ay tachún, tarará…!”, mientras los “poderosos” siguen haciendo su agosto.

Y los impuestos, con los que algunos juegan, son, en definitiva, fruto del trabajo individual de muchas personas que conformamos esta “vieja piel de toro”.